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Watchmen: Los Vigilantes
(Watchmen)

Estreno EUA: 06/03/09

Estreno Argentina: 05/03/09

Dirección: Zack Snyder
Guión: David Hayter y Alex Tse
Diseño de Producción:
Alex McDowell
Vestuario: Michael Wilkinson
Fotografía: Larry Fong
Edición:
William Hoy
Música:
Tyler Bates
Producción:
Lawrence Gordon, Lloyd Levin y Deborah Snyder
Producción Ejecutiva:
Thomas Tull y Herbert W. Gains
Estudio: Warner Bros / Paramount / Lawrence Gordon / Legendary / DC Comics

Intérpretes:

AA

Jeffrey Dean Morgan
Edward Blake /
The Comedian

Jackie Earle Haley
Walter Kovacs /
Rorschach

Patrick Wilson
Daniel Dreiberg /
Nite Owl II

Billy Crudup
Jon Osterman /
Dr. Manhattan

Malin Akerman
Laurie Juspeczyk /
Silk Spectre II

Matthew Goode
Adrian Veidt /
Ozymandias

Carla Gugino

Sally Jupiter

Stephen McHattie

Hollis Mason

Niall Matter

Mothman

Apollonia Vanova

Silhouette

Dan Payne

Dollar Bill

Danny Woodburn

Big Figure

Matt Frewer

Moloch

Laura Mennell

Janey Slater

Jesse Reid

Bernie

Jay Brazeau

Bernard

DECLARACIONES

Zack Snyder: "Para Watchmen no necesitás grandes nombres en los protagónicos, necesitás buenos actores."

Jeff Morgan: "Usualmente se hace una película en dos meses. He hecho películas en quince días. Pero en Watchmen una sola escena lleva quince días. La escala de este rodaje es tan grande que nunca he vivido algo así y no sé cuándo lo volveré a vivir."

Zack Snyder: "Podés ver al Dr. Manhattan, un personaje gigante, caminando a través de la jungla ardiente de Vietnam. Es político y hermoso a la vez, es algo que por ejemplo nunca podrían hacer los 4 Fantásticos. Nunca irían a Irak porque es algo de locos. Pero en el mundo de Watchmen eso es real."

Dave Gibbons: "Estoy sorprendido por la profundidad y el detalle de lo que estoy viendo [en la producción], pero sobre todo estoy sorprendido por el compromiso, la pasión y el deseo de hacerlo bien. Es, quizás, la mayor experiencia surrealista de mi vida."

Zack Snyder: "En Watchmen no es tan importante la revolución visual que aparece en otras adaptaciones de comic; importa más la revolución de las ideas: en ningún otro comic de superhéroes se ha profundizado tanto la cuestión política como en éste. No hay otros superhéroes que hayan sido violadores o magnicidas, como algunos de los que forman parte de este grupo.
"

Jeff Morgan: "Es tan real al original como no se imaginan. Cada cosa es tan precisa que ya es insano."

Wallpaper de la época de Paramount

LA CARTA DE ALAN MOORE

"Recibí un pedazo de papel hace dos meses (ellos deben haber aprendido algo desde la debacle de V de Venganza) que dice: «Yo, quien abajo firma, por la presente les da permiso para borrar mi nombre del film y enviar mi dinero a Dave Gibbons». Así que se los devolví a todos, firmado y sellado, lo que significa que ahora no tengo que despotricar ni escupir el film. Simplemente no me interesa. Dave me llamó; siempre es agradable hablar con él, pero entiende que no estoy interesado en Watchmen. Me preguntó si yo estaba interesado en que me mantuviera al tanto de lo que pasaba. Le dije «Bien, siempre es bueno hablar con vos, pero realmente no». No sé demasiado, creo que está marchando, obviamente no la veré. Al menos puedo permanecer neutral mientras quitan mi nombre y no jueguen esos tontos e inútiles juegos que hicieron la última vez."

Screen test oculto en el trailer de 300

LA CARTA DE LLOYD LEVIN

"(...) El punto clave de esta disputa vino en la primavera de 2005. A ambos, Fox y WB, se les ofreció la oportunidad de hacer Watchmen. Se les envió el mismo paquete, al mismo tiempo. (...) Y en este punto, la respuesta de ambas parte no pudo ser más radicalmente distinta. La respuesta que obtuvimos de Fox fue un llano "pasamos". Eso es. Un email interno de Fox documenta que los ejecutivos de allí encontraron que el guión era la más inentiligible pedazo de mierda que habían leido en años. Por contra, WB nos llamó después de leer el guión y nos dijeron que estaban interesados en la película. Sí, estaban inseguros con el guión, y tenían muchas preguntas, pero querían reunirse con nosotros para discutir el proyecto, lo cual hicieron sin demora. ¿Nos pidió alguien de la Fox encontrarnos? No. ¿Expresó alguien en Fox algún interés en la película? No. ¿Expresaron siquiera el más mínimo interés en la película? ¿O en la novela gráfica? (...) Si Watchmen hubiese sido de Fox, la decisión de hacer la película nunca hubiera sido tomada porque no había interés en el proyecto. ¿Tiene un estudio de cine el derecho de interponerse en un esfuerzo artístico y determinar si no debería existir? Si el proyecto hubiera sido secuestrado por Fox, si Fox hubiera tenido algo que decir al respecto, Watchmen simplemente no existiría hoy, y no habría ninguna película sobre la que reclamar. Parece más que cínico por parte del estudio reclamar propiedad en este punto. (...)"

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ESTRENOS
La joya más preciada


Por: Piglia
Marzo 2009

Esta obra superlativa de los comics de superhéroes intentó ser llevada a la pantalla poco tiempo después de ser publicada: en 1986 Lawrence Gordon compró los derechos para la 20th Century Fox. Tanto Gordon como Joel Silver querían que fuera adaptada por el propio Alan Moore, quien se rehusó a participar. En 1988 se intentó un primer guión a cargo de Sam Hamm (Batman), que no conformó a nadie. Tres años después, como veía que con la Fox el asunto no avanzaba, Gordon llevó el proyecto a Largo International. Este iba a ser finalmente el estudio encargado de producir la película y Fox prefirió guardarse algunos derechos de distribución. Este contrato le generaría problemas mucho tiempo después, como veremos.

Largo cerró a los tres años y Gordon y Silver llevaron el proyecto a Warner. El primer director asignado fue Terry Gilliam, quien no conforme con el guión de Hamm llamó a Charles McKeown. Ni el nuevo guión (que no era mucho mejor que el primero) ni el casting (Silver quería a ¡Arnold Schwarzenegger como el Dr. Manhattan!) ni el prontuario de Gilliam (director que históricamente se excedía en los presupuestos y eso no se compensaba en la taquilla) volvieron tangible el proyecto. El propio Gilliam cuestionó reiteradamente el tema de la duración ya que una obra tan compleja, si se la quisiera transcribir lo más "literalmente" posible iba a terminar siendo una miniserie para TV de no menos de cinco horas.

La escena cúlmine del comic parecía una entelequia hasta que pareció volverse real el 11 de septiembre de 2001. Esa chispa encendió nuevamente la maquinaria y al mes siguiente el asunto estaba nuevamente en marcha, merced al nuevo estudio y guionista: Universal y David Hayter (X-Men). Por primera vez en tanto tiempo se puede partir de una base firme, ya que el guión de Hayter capta la esencia de la obra y resume la película a unas dos horas y pico. Pero la firmeza del script no era la misma de la preproducción y dos años después Gordon, Silver y equipo se mudaron a Revolution por diferencias creativas con Universal.

Nueva mudanza en julio de 2004, ahora a Paramount, con Darren Aronofsky al frente del asunto. Pero como el director está ocupado con La Fuente de la Vida llaman a Paul Greengrass (Bloody Sunday). Greengrass se muestra entusiasmado y advierte a los fanáticos que se tranquilicen pues van a respetar el comic original en todo sentido. Se empieza a trabajar en la preproducción y se habla de 2006 como el año de estreno, llegando a realizar un sitio oficial. Pero lo bueno no dura y en marzo de 2005 los nuevos directivos de Paramount cancelan éste y otros proyectos caratulados como de "alto riesgo económico". Otra vez en la lona.

En octubre de
2005 el equipo vuelve a Warner. Es el sexto estudio (séptimo si contamos las dos ocasiones: Fox, Largo, Warner, Universal, Revolution, Paramount y nuevamente Warner) que se hace cargo de un proyecto, un caso tal vez único en la historia del cine, lo que demuestra lo gigantesco y riesgoso del asunto y las expectativas depositadas. Tal vez para barajar de nuevo ante tantos fracasos se deja a un lado el guión de Hayter, como la dirección de Greengrass, quien es reemplazado por Zack Snyder gracias a su gran labor en 300.

Al poco tiempo Snyder nombra a Gerard Butler (300) sin asociarlo a ningún papel. A mediados de mayo el propio Butler dejó sus dudas: "Hemos estado hablando por un tiempo pero Zack nunca me asignó un personaje. No sé si estaré en el film". Poco después Snyder aclaró irónicamente: "Ya le encontraremos un papel". Finalmente se confirmó que sólo sería la voz del capitán del Carguero Negro, personaje de Tales of the Black Freighter, comic dentro del comic, que sale en formato de animé directo a video.

Al poco tiempo aparece en escena Alex Tse, un novato cuyo trabajo es pulir el guión de Hayter. Una fuente que dijo haber tenido acceso a ambos guiones comentó que el primero se acercaba más a un thriller político, mientras que en el de Tse "se incluye una escena de acción cada siete u ocho páginas", muchas más de las que tiene el comic: "Todo lo que Tse agregó son grotescas escenas de acción y diálogo berreta".

También se rumoreó que hubo una segunda reescritura por parte de Roberto Orci y Alex Kurtzman (Transformers). Luego se demostró que ni la participación de estos últimos ni el "manoseo" de Tse eran ciertos. Comenzó a filmarse en Vancouver (Canadá) en septiembre de 2007, donde se construyó un gigantesco set escenográfico representando a Nueva York. El rodaje finalizó en febrero de 2008.

¿Habían terminado los problemas? Para nada. Desde los propios cambios que se autoimpuso Snyder, donde testeó numerosas versiones hasta dar con el corte final de 163 minutos, hasta las "declaraciones de guerra" (luego suavizadas en una carta) de Alan Moore:
"Escupiré veneno sobre toda la película", pasando por la inefable demanda que presentó 20th Century Fox cuando la película ya estaba terminada.

¿Recuerdan los derechos de distribución que se había reservado Fox en 1991, cuando la producción se había pasado a Largo? En una oportunista maniobra el estudio llevó el caso a juicio y el juez determinó que esos derechos aún estaban vigentes, instando a ambas partes a llegar a un arreglo. En un principio Fox se negó a esto y dijo estar dispuesta a llevar este litigio hasta las últimas consecuencias. Esto motivó airadas críticas de miles de fanáticos, peticiones online, incentivos de boicot y hasta una carta abierta del propio Levin. Por suerte el asunto finalmente se arregló con una suma que conformó a los inescrupulosos directivos.

Dos décadas después del primer intento la película llega finalmente a las pantallas y el resultado es ampliamente satisfactorio.

NUESTRA CRITICA

En 1986 se estrena El Nombre de la Rosa, una adaptación de la novela homónima de Umberto Eco, una historia de misterio con una línea argumental simple pero adornada de tal modo que se ve por demás de atractiva. El film gusta a todo el mundo menos al propio Eco. Su segundo trabajo de ficción, El Péndulo de Foucault, está en la misma tónica que el primero, pero es tal el disgusto que tiene el semiólogo con la versión fílmica de su anterior trabajo que decide "adornar" el nuevo a un nivel extremo. Y así la extensa novela salta permanentemente en el tiempo, los mensajes crípticos aparecen a cada rato y todo se llena de citas, muchas de ellas incomprobables y hasta escritas en otras lenguas y otros alfabetos, sin ninguna traducción. ¿Qué es todo esto?, se pregunta la prensa. Eco responde: es una novela que nunca podrá ser llevada al cine.

Es la llave que se guarda el autor. Mete todo en un cofre y esconde la llave. Para abrirlo hay que romperlo, por ende no van a obtener lo mismo. Ahí tienen, ábranlo si pueden.

Para el mismo año que se estrena El Nombre de la Rosa sale al mercado
americano Watchmen. Su creador, Alan Moore, no tiene las mismas motivaciones que Eco; de hecho, hasta entonces nadie había adaptado ninguna de sus obras. Con el correr del tiempo, al ver sus trabajos en la pantalla, sí, compartirá el mismo disgusto que el italiano. Pero por entonces Moore no está interesado en llenar su obra de tramas paralelas para que nunca pueda ser filmada; está ocupado desarrollando una historia que, como El Nombre de la Rosa, El Péndulo de Foucault o cualquier gran historia de misterio, cualquier gran novela de detectives, tiene una premisa sencilla: hay que descubrir quién está detrás del crimen, cómo lo hizo y por qué.

Lo que distingue a unas de otras es el adorno, el entorno. Y aquí Moore sabe que se juega una carta crucial: deconstruir el género de superhéroes. Tiene un boceto de una historia, se entera que DC compra Charlton Comics y rediseña el boceto con los nuevos personajes que se están por incorporar al universo DC. Presenta el proyecto Who Killed the Peacemaker a Dick Giordano, quien a pesar de encantarle la historia, decide no utilizar los héroes de Charlton. Gastamos mucho dinero en comprar la editorial como para ensuciar a los personajes volviéndolos fascistas, violadores, asesinos a sangre fría, dice el editor.

Moore vuelve sobre sus pasos y recrea personajes "inspirados" en los de Charlton. Ya nadie va a poder acusar a Peacemaker de asesino a sangre fría como al Comediante, para tranquilidad de Giordano. Tampoco nadie va a recordar a Peacemaker demasiado, para disfrute de Moore.

El guionista sigue tejiendo su tela. Hay que desarrollar las motivaciones del misterioso criminal que está detrás de todo esto. Explicar también por qué los Vigilantes están prohibidos. Hay que contar su historia y la de sus predecesores (paralelismo entre la Golden Age y la Silver Age), establecer el perfil de cada protagonista, hilvanar esto con una serie de personajes secundarios, tramas paralelas y "documentos secretos" que van a llevar adelante la trama. Y así la historia crece y crece. Doce episodios de una serie pueden ser fáciles de "rellenar". Los doce de Watchmen están justificados en cada viñeta. Otro motivo más que la vuelve única e irrepetible.

Y entonces Watchmen se convierte por sí misma, no porque Moore decida que no se vuelva película, en una obra colosal. Pasa de una simple trama detectivesca a un complejísimo entramado, una mega red similar a El Péndulo de Foucault. Pero Watchmen es, por muchos motivos, más "filmable" y desde el primer momento ya hay gente que lo quiere adaptar. Lo complejo del asunto hace que esto se vuelva irrealizable durante dos décadas, con mucha gente y media docena de estudios que se van pasando la posta en todo ese tiempo.

Desde el vamos se sabe que es imposible condensar la serie completa en un largometraje sin que se pierda mucho de lo que hizo que la obra fuera lo que terminó siendo. Si quieren abrir el cofre, abranlo, pero lo van a tener que romper, diría Eco de Watchmen.

Pero vino alguien y
rompió el cofre. La diferencia es que ya lo sabíamos, así que no podemos mostrarnos sorprendidos ni rasgarnos las vestiduras: sabíamos que sólo se iba a adaptar la historia central. Lo bueno es que el resto, o buena parte del resto, podremos apreciarlo (si tenemos suerte y llega a estas tierras) en la versión extendida.

Entonces esta crítica refiere sólo al corte que se estrenó en los cines. Una versión que ha tenido tanto elogios como críticas y podríamos decir que ambas posturas tienen parte de razón, pero insisto: estamos ante una versión incompleta, la mitad del corte total.

Por empezar hay que decirle "chapeau" a Don Zacarías por el mero hecho de concretar la utopía. Todo lo bueno y lo malo que vimos en 300 está acá: sus copias de cada cuadro, su obsesión por el detalle, sus ralentis, etcétera. ¿Spielberg lo hubiera hecho mejor? ¿Aronofsky, Gilliam, Michael Bay? No sé, nadie pudo: Snyder lo hizo.

La escena de apertura de la película es sencillamente impresionante. Hay un breve "prólogo" donde ocurre el crimen del Comediante mientras Nat King Cole canta Unforgettable. Y ya con el vigilante estrellado en el piso y su chapa de smile rodeada de sangre comienzan los créditos. Mientras suena The Times They Are A-Changin' de Bob Dylan vemos la historia que va de los Minutemen a los Crimebusters (aunque aquí no son llamados como tal sino directamente "Watchmen"). Rapidamente nos enteramos de quiénes y cómo eran los primeros justicieros, cómo terminaron y el surgimiento de la nueva generación. Incluso el asesinato de JFK, donde se ve a Blake con el rifle en el Grassy Knoll. Seguramente los créditos quedarán entre las mejores escenas de apertura de la historia del cine.

Tanto la fotografía como los efectos visuales cumplen ampliamente y la obsesión por el detalle del director se vuelve patente en cada elemento del diseño de producción; en algunos casos (vestuario) mejorando el original. Defecciona, eso sí, en algunos aspectos como el maquillaje, donde muchas veces se aprecia sobrecargado, o la caracterización de Nixon, que termina siendo más caricaturesca que el comic. 

La banda sonora de Tyler es brillante y las canciones casi todas ellas son las que "suenan" en el comic y ambientan los mismos momentos. Cuando no, sirven como referencia u homenaje. Por ejemplo, La Cabalgata de las Valkirias no está en la historia principal pero sí en la addenda de un episodio, un fragmento de Bajo la Máscara de Hollis Mason. Snyder la recupera como trasfondo de la Guerra de Vietnam y es imposible no asociarla al ataque a la playa de Apocalipsis Now.

Todas las actuaciones son geniales pero sin dudas el que se lleva las palmas es Jackie Earle Haley: su Walter Kovacs/Rorschach es sublime. La escena donde es escudriñado por el Dr. Malcolm Long lleva a su personaje a un nivel escalofriante. Excelente también Patrick Wilson, quien transmite una mezcla de desamparo y perplejidad constante de la que logra sobreponerse a puro esfuerzo, tal cual el Dan Dreiberg del comic. Y ni hablar de Jeff Morgan que recrea a un Comediante implacable, inescrupuloso, un auténtico duro que mete miedo. No menos notables están Billy Crudup (y su CGI), Malin Akerman y Carla Gugino. Matthew Goode recibió algunos palos en las críticas y es posible que, aún siendo un gran actor, no haya conseguido alcanzar el tono exacto de ese personaje tan complejo que es Ozymandias.

Pero ahora veamos lo que nos adeuda el film. Indudablemente todo lo que quedó afuera conspira contra el resultado final: las grandes historias paralelas como las de los Bernards, los predicadores, la compañía de taxis, el New Frontiersman (que se ve sólo al final y queda completamente atado con alambre, no cuajando con el resto), la ineludible vivencia personal de Malcolm Long, la muerte de Hollis Mason, el Acta Keene, etcétera. Casi todo esto fue filmado y ojalá se pueda disfrutar el banquete íntegro alguna vez.

Pero hay cosas que no dependen sólo de la edición. O mejor dicho, aún agregándole lo que le falta no podría remontarse. La sensación que queda es de una película que va de mayor a menor, curva que siempre es un problema no sólo porque el final (probablemente el mejor recuerdo que nos quede de una historia) tiene que ser grandioso, tanto al menos como el original, sino que hay que luchar contra el cansancio físico de los espectadores sobre todo en un film de dos horas y media.

En Watchmen conviven dos películas. Desde el inicio hasta el momento en que Dan y Laurie retozan luego del sexo "on air" es una película. Excelso, impagable, un 10 asegurado, aún con sus carencias y con sus defectos, donde Snyder se toma su tiempo (el que puede, bah) para hacer una transcripción casi perfecta de la historia central ya que el ritmo que le pone a la historia es el adecuado.

Desde la llegada de Archie a la cárcel hasta el final es otra película, con un ritmo acelerado (tal vez donde más se sufre el tijeretazo) y que hasta parece tener poco que ver con la anterior, donde se llega a un 7 con mucha dificultad y con una mirada condescendiente. La llegada de Laurie y Dan a la prisión difieren del original y terminan pareciendo una suerte de Spider-Woman y Batman, que incluye una coreografía de combate a lo 300 innecesaria.

Pero donde ese ritmo acelerado llega al extremo es en Karnak. Snyder, el mismo que nos hizo transpirar cada viñeta del comic, no consigue darle el mismo efecto a la escena clave de la historia: cuando quien está detrás del siniestro plan explica sus motivos y cómo eso está por suceder. Lamenté profundamente que eso no se haya trasladado acorde al resto. En el comic uno quedaba paralizado mientras leía esas páginas finales: parecía que el tiempo se congelaba. En la película pasa como un evento más. Ya no importa el cambio del "calamar" a Manhattan. Importa, insisto, el ritmo, el clima. O el clímax, en este caso.

Lo que sigue a esa escena tiene altibajos. Lo más alto es el grito desgarrador de Kovacs, lo más bajo es la escena entre Laurie y su madre (¿así como si nada le dice que "ya se enteró quién es su padre"?). Lo del Frontiersman, como se dijo, queda demasiado descolgado.

Entonces me queda la sensación final de que lo que vi es apenas la mitad de la gran película que algún día veré. Que tiene demasiado a favor en la primera parte como para soportar un tercer acto que no está al mismo nivel y con un momento cúlmine desvalorado. Que Snyder tuvo los cojones suficientes para cortar con el maleficio. Que rompió el cofre y obviamente perdió fragmentos en el camino. Pero, sobre todo, que veinte años después volví a sentir, en muchas escenas, lo mismo que cuando leí el comic.

Salí del cine y pasé por delante del afiche del Comediante. Miré su smile. Mi sonrisa de satisfacción era igual de amplia.

—Piglia

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