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Seguimos
con la segunda parte de este largo viaje, abordando
ahora el proyecto que más dolores de cabeza (y pérdidas
de dinero) le ocasionó a Warner: la segunda versión de Superman
Lives, comandada por Tim Burton.
Superman Lives (de Strick a Gilroy)
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Si bien se rumorea a Akiva Goldsman y David Koepp, Tim
finalmente contrata a Wesley
Strick, autor del primer borrador de Batman Vuelve,
para que se encargue del nuevo script, que hace foco en el
carácter extraterreste de Superman.
La visión de Burton
no es muy distinta a la de Peters, de hecho ambos
trabajaron juntos en las dos primeras películas de Batman
y, dado que fueron exitosas, confían en que su particular
versión de un mito obtendrá el respaldo de los
fanáticos.
Veamos algunas de las prerrogativas que impone Burton:
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» Superman no
debe ser visto volando (¡otra vez!). Tim también
detestó los efectos visuales de las películas del Hombre
de Acero. Para conseguir el vuelo propone un recurso
infrecuente de los comics: ¡el Supermóvil!
» Una
segunda alternativa para el desplazamiento veloz: ¡la
teleportación! (¿estamos hablando de Superman o del
Capitán Kirk?).
» Superman
debe cambiar su uniforme (estos muchachos insisten e
insisten) por alguno de estos:
• Prototipo
1: Un traje semi transparente que permita ver los órganos
internos (¡¡¡). Burton está demasiado influenciado por
Hans R. Giger, el diseñador de Alien.
• Prototipo
2: Un traje totalmente negro con aspecto extraterrestre, una mezcla de Edward Scissorhands,
el Batman de Michael Keaton (ambas películas de
Burton) y un Borg de Viaje a las Estrellas.
• Prototipo
3: Una armadura metálica color plata, basada en la que le
proporciona The
Eradicator del guión de Smith. Incluso se llegó a
fabricar un prototipo de figura, pero con los colores
habituales del héroe.
• Prototipo
4: Un traje clásico pero con los colores más oscuros,
algo que terminó siendo el estándar para todos los
proyectos siguientes, incluído Superman Regresa.
Pero
los conflictos recién comenzaban: Burton declara
públicamente que prefiere reemplazar a Nicolas Cage por
Ralph Fiennes. Hay que ponerse en el lugar del pobre Nick,
siendo ninguneado de esa manera; de hecho, Cage protesta
por semejante manoseo a la lúz pública, pero Tim va por
más: quiere a Hulk Hogan como Doomsday; el luchador de
catch acepta pero se rehúsa a aumentar de peso como
pretende Burton, quien lo raja y manda rediseñar a
Doomsday, volviéndolo más cibernético. Para
Brainiac se considera a Jim Carrey caracterizado de
diversas formas, una de ellas similar a los alienígenas
de Día de la Independencia, pero Burton
ahora se encapricha con Tim Allen, quien acepta de
inmediato: "¡Me raparé en un segundo!".
Mientras tanto, comienzan a aparecer afiches por
todas partes anunciando el estreno para 1998.
La
locura del director continúa: así como había propuesto
al grone Marlon Wayans para ser Robin en Batman Vuelve
(y por suerte fue rechazado), ahora quiere a
Chris Rock, otro actor negro, haciendo de Jimmy Olsen, un
personaje que en el comic fue y es caucásico. Jack Larson
(el Jimmy Olsen de la serie de TV de George Reeves) se
postula por su parte para ser Perry White, pero el estudio
prefiere a Barry Corbin. Kevin Spacey (rumoreado para ser
la voz de Brainiac) es postulado por Burton para ser
Luthor (lo que finalmente sucede en Superman Regresa)
y Cameron Diaz podría ser Lois Lane. Por su parte, Peters
quiere que en la película aparezca un grupo de monjes
shaolin que vio en el programa de Jay Leno. Jack
Nicholson (¡que ya había sido The Joker!) fue rumoreado
para Luthor pero ahora Tim lo quiere como la voz de
Eradicator, que cambiaría de nombre y se llamaría
"K". No sólo eso, sería a Superman lo que
Alfred es a Batman (pero robot). Y hablando del Hombre
Murciélago, Michael Keaton anuncia en MTV que
intervendría en un cameo pero "no
exactamente" como Batman, lo que da a entender
que su breve aparición la haría como Bruce Wayne. El
delirio no se detiene: Tim quiere que al final, Luthor y Brainiac se fusionen en un solo ente llamado "Luthinac" o "Lexiac".
Burton decide que su viejo compañero Danny
Elfman (Batman) se encargue del score y elige
Pittsburgh como locación para los exteriores de
Metrópolis, aprovechando los edificios de estilo gótico. Comienza el diseño de producción a cargo de
Rich Heinrich pero a las seis semanas dos ejecutivos de Warner,
Terry Semel y Bob Daly, por recomendación de Kevin Smith
(el flaco se tomó revancha), se avivan del desastre que
tienen entre manos y deciden suspender el proyecto y despedir a Strick.
Burton llama a Akiva Goldsman, que reescribe el guión de
Strick, lo presenta y es rechazado. Entra Ron Bass,
reescribe la reescritura de Goldsman, la presenta y es
rechazada.
Entra Dan Gilroy (Freejack), reescribe una primera
reescritura de Bass, la presenta y es rechazada... pero
sigue trabajando. Al
ver todo este despelote Elfman se baja del carro. El
estreno se posterga a 1999.
Lejos de amilanarse Burton redobla la apuesta: los equipos
de diseño, que están trabajando en condiciones de
semiesclavitud (según la publicación Cinefex Magazine),
se ven obligados a modificar constantemente el arte visual
y los conceptos de personajes, alejándose cada vez más
de la versión original de los comics. Nicolas Cage decide
poner un poco de sensatez y reclama tanto vestir el
uniforme clásico de Superman como "poder volar"
(no digan que no suena raro esto). Warner le da ese "derecho" y ordena preparar un traje de goma (como el de
Batman) y realizar pruebas de efectos de vuelo. Cuando el
traje está listo, Cage se lo pone y queda ridículo. Se
coloca una extensión en el pelo (estamos en la época del
Superman pelilargo) y queda peor.
Los de Warner están desesperados: faltan semanas para
comenzar a rodar pero ni el guión ni los diseños de
producción convencen a nadie, salvo a Burton y Peters, y
el presupuesto estimado está entre los 140 y los 190
millones de dólares (ya se han tirado entre 30 y 40 millones, incluyendo los 20 de Cage y los 5 de
Burton). En abril de 1998, cuando el estudio está a punto
de parar todo, entra en escena Lorenzo di Bonaventura para darle nuevo apoyo a la producción.
Dan
Gilroy reescribe completamente el guión, mezclando cosas
de todos los scripts anteriores, y la trama queda así:
Jor-El inventa a Brainiac, al que abandona cuando nace
Kal-El. Brainiac, en un ataque de celos, hace explotar
Kriptón. Antes de la catástrofe, Jor-El consigue enviar
a Kal-El a la Tierra, pero Brainiac descubre la maniobra y
parte en su búsqueda para destruirlo. Treinta años
después vemos que Clark y Lois están en pareja. Jonathan
y Martha Kent fallecieron hace años y Clark no recuerda
nada de sus orígenes, ni su infancia. En una visita a la
granja de los Kent, Lois descubre la nave que trajo a
Kal-El a nuestro planeta. Allí Clark toma conciencia de
su pasado y le revela a Lois su verdadera identidad.
El millonario Lex Luthor también descubre la nave, pero
cuando Brainiac llega a la Tierra (con su engendro
Doomsday, cargado de kriptonita) sufre una drástica
transformación. Brainiac y Luthor se fusionan en un solo
ente, Lexiac, quien le tiende una emboscada a Superman en
la Torre LexCorp: en un violento combate Doomsday lo
asesina.
Lexiac toma control de todas las armas nucleares del
mundo e intenta seducir a Lois, quien por su parte está
embarazada de Clark. Superman es revivido por
"K", una fusión espiritual de Jor-El y Lara,
pero ha perdido sus poderes. "K" le da la clave
para recuperarlos: ¿cargarse de energía con el sol, como
en los comics? Nada que ver, el método es (viene con
subtexto el asunto) la ultra remanida premisa anglosajona
del progreso: ¡debe tener muchísima fe en sí mismo!
Superman recupera sus poderes y salva al mundo un segundo
antes de la catástrofe nuclear; destruye a Lexiac, quien
vuelve a dividirse en Brainiac y Luthor (este último no
tiene memoria de haber sido poseído).
Termina con Clark y Lois en la disyuntiva de casarse o
sólo vivir juntos. Este
bodrio infame es presentado a fines de 1998 y, en esas
actitudes que no se entienden, la gente de Warner queda
encantada. A esta altura conviene recalcar que yo
considero que Burton es un genio en lo suyo, pero claro,
muchos genios sucumben ante su propio delirio (desde
Vincent Van Gogh cortándose la oreja a Salvador Dalí
queriendo defecar en cámara para la película Dune
que no se llegó a filmar). Como Warner dio luz verde para
realizar este script, Tim dice "ésta es la
mía" y empieza con prerrogativas y caprichos
para hacer todo a su manera. A comienzos de 1999 la gente
del estudio se harta de tantas pretensiones y lo despide.
Burton se va cargado de odio y en los medios intenta hacer
trizas a Superman Lives, culpando a Warner por todo
y mostrándose a sí mismo como alguien inocente que fue
engañado.
Mientras la fecha de estreno de 1999 se cancela, Lorenzo di
Bonaventura se instala ahora como coproductor del film y
junto a Peters quieren seguir adelante con el guión de Gilroy
pero borrando el embarazo de Lois. Para
entonces ya nadie cree que el asunto así como está
prospere, máxime con los millones que fue invirtiendo
Warner hasta ese momento. Desde sitios de internet llueven
críticas de los seguidores del héroe hacia todos los
responsables y hasta un fanático se ofrece a escribir el
guión de la película. Otra historia comienza.
Superman: The Man of Steel
El fanático se llama Alex Ford y elabora un script que, a
pedido de su esposa, envía a Warner donde se abandonan todas
las reescrituras del mismo argumento sobre la muerte del
héroe y se centra en una aventura más tradicional, pero
con unos cuantos atractivos.
Se exploran todos los elementos de la vida de Superman y
Clark Kent, la vida en Smallville y en Metrópolis;
aparecen Jonathan y Martha Kent, Lana Lang y hasta cameos
de Wonder Woman y Oracle. Luthor crea al robot Metallo,
cuyo fuente de poder es la kriptonita. Superman finalmente
lo destruye pero no puede probar que Luthor está detrás
del plan. Al final Lex recoge los restos de Metallo (para
reconstruirlo en una futura película).
Ford explica que tiene en mente un
plan de siete películas en los que Superman se enfrenta
en cada una a alguno de sus clásicos enemigos y en todas
Luthor tiene algún grado de participación. Los villanos
estarían así distribuídos en esta franquicia:
1)
Metallo
2) Bizarro
3) Brainiac
4) Silver Banshee
5) Mr. Mxyzptlk
6) Doomsday (al final Superman muere)
7) Darkseid (contra Superman resucitado)
Cuando entra en escena Peters sucede lo inevitable: está confundido por no conocer a muchos de los
personajes del Universo DC involucrados en la trama. Tras la discusión
entre Peters y Ford, el guión es descartado; en una entrevista
la joven promesa comenta los mismos problemas que ya
había detectado Kevin Smith: "Es un problema que
la franquicia esté en manos de ejecutivos como Peters. No
conocen casi nada de comics. No orientan las películas
hacia los fanáticos como nosotros que pagamos la entrada
sino hacia los padres que pagan 60 dólares en juguetes y
lancheras. Es un negocio. ¿Qué les importa más, los U$S
150 millones de la taquilla o los U$S 600 millones del
merchandising?".
De "Super Matrix" a Superman V:
Destruction
Ya estamos en la etapa de la desesperación y el
descontrol absoluto: Peters está buscando nuevo director
para el guión de Gilroy y propone nombres tan disímiles
com Michael Bay (Armageddon), Brett Ratner (Rush
Hour), Stephen Norrington (Blade), Shekhar
Kapur (Elizabeth) y Martin Campbell (GoldenEye).
Ninguno quiere agarrar viaje porque el guión es horrible.
Warner se rinde finalmente ante la evidencia y desecha el
trabajo de Gilroy a fines de 1999.
Estamos a principios de 2000. William Wisher Jr. (Terminator y Terminator
2) es contratado como guionista para comenzar de
nuevo. Para marzo de ese año se estrena Matrix y
el revuelo que provoca cambia todos los planes: le piden a
Wisher que su historia sea "matrixesca".
Gacetillas de prensa anuncian esta nueva orientación de
la trama, que obviamente incluía la muerte y
resurrección de Superman, porque no hay forma, cuando los
tipos se encaprichan, se encaprichan en serio. Hasta se
menciona a Oliver Stone para dirigir este pastiche, pero
el intento de contratación fracasa.
Por entonces el guionista y dibujante de comics Keith
Giffen propone su propio script, una versión clásica de
la historia, sin tanta extravagancia a la que Peters es
afecto, con Lobo como enemigo de Superman. Pero justamente
por ser demasiado clásica no gusta a los productores.
Chau Giffen, gracias por haber venido.
Seguimos viendo que Peters es más invulnerable que
Superman, y para quien no lo cree veamos lo que sucede a
mediados de 2000. Wild Wild West: Las Aventuras de Jim West,
estrenada en junio de 1999, un año después no había
recuperado el costo de producción (170 millones de
dólares). ¿Quién era el productor de la película? Jon
Peters, que hasta se sacó el gusto de meter la
"araña mecánica gigante" que le quería
imponer a Smith (ver Historia
de acero » Parte I [1987-1997]). Uno
supondría que ante tantos desaguisados con todos los
proyectos inconclusos de Superman más este fracaso
evidente de la película con un Jim West negro y
rapero (otro delirio "Petersiano") y tantos
millones tirados a la basura, Warner le pondría tal
patada en el culo que todavía estaría volando. ¡Pero
no! ¡Peters es intocable! ¡Peters es brillante! ¡No
podemos echar a semejante talento! Buscando un chivo
expiatorio son despedidos Bob Daly y Terry Semel, dos de
los ejecutivos del estudio que más apoyaban a Peters (y
así les fue). ¿Quiénes lo
reemplazan? Barry Meyer y Alan Horn... ¡que siguen
respaldando a Peters!
Para entonces Nicolas Cage (¿alguien recordaba que
todavía era el protagonista?) se harta de todo este
descontrol y decide irse para no volver. En mayo se había
estrenado Gladiador y es un éxito gigantesco, así
que Peters llama a Russell Crowe y le ofrece... ¡30
millones de dólares! (¿con qué te fajás, hermano?).
Crowe le dice que... ¡no está interesado! (o sea, está más pirado que Peters). De haber aceptado,
la cosa hubiera ido de mal en peor: a los fanáticos no
les gustó nada la elección de Cage en su momento, pero a
Crowe no lo querían ver ni en figuritas.
Despedido William Wisher, en 2001 se
contrata a Paul Attanasio (Esfera) para escribir por enésima vez la historia de la muerte del
héroe, titulada ahora Superman V: Destruction.
Destrucción es la que sufre ese primer escrito, que va a parar a la basura. En julio de ese
año se estrena El Planeta de los Simios y, seguros
que se convertirá en un éxito de taquilla, los de Warner
deciden reestablecer el diálogo con su director Tim
Burton, ofreciéndole volver a ser el director y
brindándole mayor control creativo. Se vuelve a hablar de Jim Carrey
como Brainiac y aparece ahora David Duchovny como Superman,
todo con tal de darle el gusto a Burton. Pero la película
de los monos fue otro estrepitoso fracaso comercial y
el estudio decidió que no lo quería más.
Sin historia, sin director, sin actores, pero con Peters
abulonado... ¿volvería a levantar vuelo
Superman?
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