...

Reto a Muerte
(Duel)

Estreno EUA: 13/11/71 [TV]

Estreno Argentina: 1987

Dirección: Steven Spielberg
Guión: Richard Matheson
Dirección de Arte:
Robert S. Smith
Fotografía: Jack A. Marta
Edición: Frank Morriss
Música: Billy Goldenberg
Producción: George Eckstein
Estudio:
Universal TV

Intérpretes:

AA

Dennis Weaver

David Mann

Eddie Firestone

Hombre en el bar

Tim Herbert

Estacionero

Jacqueline Scott

Sra. Mann

Lou Frizzell

Chofer de escolares

Shirley O'Hara

Camarera

Lucille Benson

Dueña de Snakerama

Alexander Lockwood

Anciano

Amy Douglass

Anciana

Carey Loftin

Chofer del Peterbilt

Plymouth Valiant Custom 1970

Motor: Naftero 318 c.c., V8, caja automática 3 velocidades
Velocidad máxima: 116 millas/hora (186 Km/h)
Aceleración (0-60 millas/hora): 8 segundos
Consumo: 16 millas por galón (6 Km por litro) en ciudad. 21 millas por galón (9 Km por litro) en ruta.
Precio en 1970: 2.800 dólares

Peterbilt 351 (1955-1960)

Motor: Diesel Cummins NHBS Supercharged, 6 cilindros
Velocidad máxima: 90 millas/hora (145 Km/h)
Aceleración (0-60 millas/hora): 28 segundos
Consumo: 9 millas por galón (4 Km por litro) en ciudad. 11 millas por galón (5 Km por litro) en ruta.
Precio en 1960: 8.900 dólares

LA VERSION PARA CINE 

Además de la nueva apertura, las secuencias agregadas (para las que hubieron que conseguir nuevos Plymouths y Peterbilts) fueron:

» La llamada: En la original, David se detiene por primera vez en la estación de servicio, carga combustible, ve las botas del camionero y se va. Spielberg le agrega todo lo del medio: David se baja, entra a la estación (donde hay una lavandería automática) y llama por teléfono a su esposa (inexistente en la original). Es una escena en la que se nos presenta al personaje, su familia, su oficio y le agrega un compromiso: tiene que volver antes de las 18:30. Sale, habla con el expendedor, sube al coche y esto empalma con lo viejo. En todo el nuevo rodaje filmado sólo se ven partes del camión, no el transporte completo. Para distinguir cuál es la filmación original de la adicional, observen la luz solar en cada toma. Como fueron filmadas una a la mañana y otra a la tarde, las sombras están en lados opuestos. Error muy frecuente cuando se filma en exteriores con tiempos acotados.

» El ómnibus escolar: Toda la escena completa desde que David se detiene a ayudar al chofer hasta que el ómnibus es finalmente empujado por el camión es rodaje para la película. Le agrega un buen momento de suspenso a la historia cuando vemos el Peterbilt expectante al otro lado del túnel, aunque Spielberg nos deja con las ganas de saber qué le ocurrió al transporte escolar. ¿El camionero asesino lo habrá empujado por un barranco? Nunca lo sabremos.

» El cruce del tren: En la escena anterior el Peterbilt se veía entero pero en movimiento. Se trata, como se dijo, de uno de los camiones "mulettos" ya que el original fue destruido en la misma filmación. En esta escena el camión se ve más claramente y pueden notarse algunas diferencias si se observa con detenimiento. Por más que intentaron "maquillarlo" para que se vea arruinado como el primero, este camión se nota más limpio y menos deteriorado. Además, pertenece a una línea de fabricación posterior (1962-1969) y hay ligeros cambios que fueron disimulados. Este mismo camión es el que se usará años después en un episodio de la serie El Increíble Hulk y se conserva actualmente funcionando.

APOSTILLAS

» El coche de la compañía de desinfecciones con que se cruza David al final de la película lleva la inscripción "Grebleips Pest Control"; es decir, el apellido del director al revés.

» Un aspecto remarcable es la música de Billy Goldenberg, un compositor que no ha tenido en su historia el crédito que se merece pues se dedicó casi en exclusividad a la televisión, realizando la música de centenares de series y telefilmes (es a su vez muy prolífico). El magnífico score que desarrolló para Duel es una típica pieza "hichcockeana", algo que bien podía haber compuesto Bernard Herrmann.

» En los créditos de la edición para cine figura 1972 como año del copyright, lo cual no es del todo cierto ya que el original es de 1971.

» En agosto de 2004 salió en Norteamérica el DVD Collector's Edition, que en la zona 4 recién fue lanzado en agosto de este año, rebautizada la película como Duelo a Muerte. Algo que fue sutilmente modificado fue el sonido final del "dinosaurio", que es más apagado y fue retocado con audio sintetizado. El material adicional es breve pero imperdible, con Matheson contando los orígenes de la historia y Spielberg declarando que es una experiencia irrepetible, que sólo pudo hacerla gracias a las necesidades que tenía en ese momento, al hambre de gloria... y al hambre a secas. También es maravilloso el fragmento dedicado a mostrar la obra primigenia de Steven en la televisión.

» Una vez finalizada la edición para cine Spielberg viajó a Europa para presentar la película y tuvo el honor de conocer a Federico Fellini, quien le dijo que admiraba lo que había hecho con Duel. La foto que se sacó junto a uno de sus ídolos puede verse en el documental que trae el DVD Collector's Edition. También puede verse el mapa que usó Spielberg como guía de filmación.

TAGLINES

«The most bizarre murder weapon ever used!»
"¡La más extraña arma mortal jamás usada!"

«Fear is the driving force»
"El miedo es la fuerza motriz"

«When the headlights of a truck become the eyes of a psychopath»
"Cuando los faros de un camión se convierten en los ojos de un psicópata"

«The killer's weapon: A 40 ton truck»
"El arma del asesino: Un camión de 40 toneladas"

«Terror in your rear view mirror»
"Terror en tu espejo retrovisor"

EL LEGADO DE RETO A MUERTE

Muchos creen que este humilde telefilme fue el responsable de que la producción de películas de suspenso se volviera tan popular en los '70. Luego de Duel, se estrenaron numerosas películas del género, no obstante hubo algunas en las que generó una innegable influencia. Recordamos aquí las más destacadas:

Tiburón
(Jaws, Steven Spielberg, 1975)
Si bien está basada en la novela de Peter Benchley, Spielberg decidió filmarla tomando a Duel como base. Si se comparan ambas películas se encontrarán muchas agradables coincidencias, desde la estructura narrativa, el tono, la dosificación del suspenso, hasta algunos detalles para cinéfilos empedernidos que se hacen más patente en los finales de ambos "monstruos". El ruido que se escucha cuando cae el camión fue tomado del aullido de un dinosaurio de una vieja película. Es el mismo efecto de sonido que se escucha cuando los restos del tiburón se hunden en el océano.

Encuentros Cercanos del Tercer Tipo
(Close Encounters of the Third Kind, Steven Spielberg, 1977)
Aquí Steven sólo hace un guiño: dos de las personas que están en el helicóptero de evacuación junto a Richard Dreyfuss son los ancianos que David Mann detiene casi al final de la película. Si bien tienen breves primeros planos, no es algo demasiado evidente sobre todo porque llevan máscaras de gas.

El Increíble Hulk
[Teleserie] (The Incredible Hulk, episodio Never Give a Trucker an Even Break, Kenneth Gilbert, 1978)
Por una mera cuestión económica los productores de la serie (propiedad de Universal, el mismo estudio que la película) decidieron tomar "prestado" muchas escenas de Reto a Muerte para este episodio. La historia versa sobre un camión robado y David Banner y una mujer escapando de los delincuentes en un Plymouth rojo. Acá no hay plagio, sino que tomaron literalmente las escenas de Duel para recrear la persecución. Para las escenas que sí fueron filmadas para el episodio se usó el camión auxiliar de la película, el único que sobrevivió y se mantiene funcionando hasta el día de hoy. Enojado por el robo, desde ese momento Spielberg puso como cláusula infaltable en sus contratos que ninguna de sus obras pueda ser utilizada como stock footage (rodaje de archivo para otros films) sin su expreso consentimiento.

Los Dukes de Hazzard
[Teleserie] (The Dukes of Hazzard, episodio Witness for the Persecution, Hollingsworth Morse, 1979)
Muy breve: en un segmento del episodio se ve el General Lee avanzando por una ruta e ingresando en un túnel. Se trata del mismo túnel donde acecha el camión de Duel en la escena del transporte escolar.

1941
(Steven Spielberg, 1979)
El avión que pilotea John Belushi aterriza en una ruta en el desierto californiano, frente a una estación de combustible: la de las serpientes... y está la misma actriz atendiendo (Lucille Benson).

El Auto Fantástico
[Teleserie] (Knight Rider, episodios Goliath y Goliath Returns, Winrich Kolbe, 1983-1984)
¿Quién no recuerda a Goliat, el impresionante camión de Garthe Knight, el hermano malvado de Michael y su titánico combate contra KITT? Ese episodio doble de la segunda temporada fue tan exitoso que decidieron hacer una continuación (Goliath Returns, también en dos episodios) cuando Garthe escapa de la prisión.

Terror Sobre Ruedas
[Telefilm] (Wheels of Terror, Christopher Cain, 1990)
Esta es la versión para amas de casa (!) de Reto a Muerte. Joanna Cassidy maneja un ómnibus escolar y se enfrenta a un asesino al volante de un muscle car que ha secuestrado a su hijo. Hay muchas escenas copiadas, sobre todo al final, cuando el coche cae por un barranco. Otro film donde el malo está arriba de un auto (en este caso, un Cadillac Eldorado) es el canadiense Veloces y Mortales (Highwaymen, 2003). Y si nos extendemos podríamos mencionar también aquellos coches "poseídos" como El Auto Diabólico (The Car, 1977) y Christine (1983), entre otros.

Sin Rastro
(Breakdown, Jonathan Mostow, 1997)
Hay un camión conducido por un asesino (interpretado por el inolvidable J. T. Walsh, QEPD) que recién al final lo utilizará como arma. Hasta ahí la influencia, pero antes de eso hay una muy interesante historia de suspenso, con Kurt Russell intentando encontrar y luego rescatar a su esposa secuestrada por una banda siniestra. El vestuario de Russell es similar al de Weaver: pantalón caqui y camisa celeste. Ambos personajes conducen coches rojos de la firma Chrysler: Plymouth Valiant en Duel y Jeep Grand Cherokee en Sin Rastro.

Frecuencia Mortal
(Joy Ride, John Dahl, 2001)
Acá el choreo es tan grande que se la llegó a considerar "remake no oficial". Dos jóvenes van por una ruta desértica y para matar el tiempo hacen bromas interfiriendo la frecuencia de onda corta que usan los camioneros. No va que justo enganchan a uno que es asesino serial y a partir de allí comenzará una pesadilla. Es imposible no asociar muchas de las escenas con el film de Spielberg.

Jeepers Creepers, el Terror Existe
(Jeepers Creepers, Victor Salva, 2001)
Una escena que tiene mucho del film que nos ocupa. Empieza la película y vemos a dos hermanos viajando en un coche por una ruta abandonada. De la nada aparece una extraña camioneta que comienza a acosarlos hasta que se salen del camino.

Throttle / No Way Up
(James Seale, 2005)
No estrenada comercialmente en nuestro país, es otro "homenaje" al film de Spielberg. Lo diferente es que transcurre casi toda la película en un estacionamiento subterráneo y en vez de ser un camión es una off-road preparada como para el Camel Trophy (claro, un camión no entra ahí abajo). El apellido del personaje es Weaver (¿les suena?); en una escena aparece un Plymouth rojo conducido por un hombre idéntico a David Mann; en otra aparece una camioneta con la leyenda "Grebleips Painting", y todo así. Tan berreta que uno de los protagonistas es Adrian Paul, el de la serie Highlander. O sea, un choreo por dos mangos.

Metrovideo > Dossiers > Reto a Muerte

HISTORIAS
El nacimiento de un genio


Por: Piglia
Noviembre 2006

Pantalla negra. En realidad es una cámara en lo oscuro. En segundos apreciamos que se trata de una subjetiva del frente de un vehículo que retrocede y sale de la oscuridad del garage. Sigue la subjetiva pero ahora con el vehículo avanzando por calles de un barrio residencial; pasa a calles céntricas, avenidas y autopistas, en sucesivos fundidos mientras se despliegan los títulos. Es temprano en la mañana. No hay música de apertura, sólo el ruido apagado del motor del coche y el sonido de su radio. Desde el comienzo nos damos cuenta que estamos ante algo distinto. Al cabo de una hora y media habremos asistido a una pequeña obra maestra. Se llama Duel y este mes se cumplen 35 años de su estreno.

Para conocer en profundidad el asunto debemos retroceder en el tiempo aún más. Es el 22 de noviembre de 1963 y dos amigos están jugando al golf. Uno de ellos es el escritor Richard Matheson, autor de las novelas El Hombre Menguante (The Shrinking Man, llevada a la pantalla grande como The Incredible Shrinking Man, 1957) y Soy Leyenda (I Am Legend, con dos versiones cinematográficas: The Last Man on Earth, 1964; y The Omega Man, 1971), además de numerosos guiones para series televisivas de misterio como Thriller, La Hora de Alfred Hitchcock y La Dimensión Desconocida.

Matheson y su compañero escuchan por la radio una noticia que los conmociona: el presidente John Kennedy fue asesinado en Dallas. Desconcertados, abandonan el juego y emprenden el regreso a sus hogares, para lo que deben atravesar una zona montañosa. En la desierta ruta de California se cruzan con un camión que durante un extenso tramo los hostiga con maniobras peligrosas, obligándolos a tirarse a la banquina para evitar ser embestidos.

Recuperado del susto, Richard vuelve a su actividad habitual, pero a lo largo de los años va contando la anécdota del camión con sus conocidos y se va enterando de que a varios de ellos les ocurrieron hechos análogos. Esto da para un argumento, piensa, y escribe el cuento Duel que es publicado en Playboy de abril de 1971. A Matheson le gustaría convertir esa historia corta en un largometraje pero ninguno de los productores contactados le dan mucha esperanza: alegan que no tiene demasiado sustento como para llenar una hora y media de película. Sólo la Universal demuestra algo de interés y pretende a Gregory Peck en el protagónico. Como Peck declina la oferta el estudio decide que lo mejor sería un filme para televisión. Mientras tanto Nona Tyson, la asistente de un joven director de televisión, le lleva la revista Playboy a su jefe, un muchacho de apenas 24 años llamado Steven Spielberg.

Recién cuando el coche llega a la ruta se abandona la subjetiva. Ahora lo vemos: es un Plymouth rojo, conducido por un hombre con gafas de sol. Sigue tranquilamente su marcha hasta que llega a ponerse detrás de un camión Peterbilt que viene a marcha lenta y remolca una cisterna de combustible. El aspecto de esa mole causa impresión. El frente es amenazador, el parabrisas está sucio con barro y no puede verse al camionero. Posee patentes de todos los estados (¿trofeos de guerra?) y su superficie está descolorida, oxidada, vieja.

Por si fuera poco, echa un humo por su escape que molesta al conductor del coche que viene detrás. El coche lo rebasa y sigue su marcha tranquila pero al poco rato el camión vuelve a rebasar al Plymouth y aminora su marcha para volver a incordiar con su humo. Algo perturbado por esa maniobra evidentemente malintencionada el conductor del coche vuelve a rebasarlo pero ahora aumenta su velocidad para evitar que el enigmático camionero reitere el juego. Como respuesta a su adelantamiento el chofer del camión responde con un largo bocinazo. Ese sonido macabro se repetirá varias veces a lo largo de la historia.

Más adelante aparece una estación de servicio y nuestro amigo se detiene a cargar combustible. En el otro lado del surtidor estaciona el camión. Su conductor no baja por el lado del acompañante, por lo que el chofer del Plymouth no puede verlo, sólo alcanza a ver sus botas vaqueras por debajo de la cisterna. El azorado conductor baja del vehículo e ingresa al local de la gasolinera para hacer una llamada. Aquí nos enteramos que se llama David Mann, que es un hombre de negocios, que tiene una esposa (con la que la noche anterior tuvo una discusión) y dos hijos, que está viajando para cerrar un negocio y que promete volver a su hogar antes de las 18:30 pues vendrá su madre de visita.

Cuando sale, el camión todavía está ahí pero sigue sin poder ver al conductor. El expendedor le informa que debería reemplazar la manguera del radiador, advertencia que David desestima. Arranca su Plymouth y retoma la ruta. A poco de andar el camión se le acerca y vuelve a hacer sonar su claxon. David le hace señas para que avance y el camión lo rebasa peligrosamente, para luego aminorar la marcha. Cuando ahora Mann intenta pasarlo el camionero le cierra el paso a izquierda y derecha. En una curva a la derecha el misterioso conductor saca su brazo y le hace señas para que se adelante. Cuando David toma la oportunidad se encuentra con un vehículo que viene de frente y casi se estrella. Maniobrando desesperadamente vuelve a ponerse detrás del camión. El atribulado hombre de negocios comprende que a partir de entonces su viaje no tendrá nada de rutinario ni monótono como otras veces: un desconocido al volante de una máquina siniestra le ha declarado la guerra... ¡y recién van 15 minutos de película!

El joven Spielberg está encantado con la historia. Cree que esa puede ser la oportunidad que tanto ha buscado desde que filmara su primer cortometraje cuando tenía apenas 13 años. Desde entonces sólo había hecho filmes caseros (el título de uno de ellos, Amblin', lo terminó usando muchos años después para su productora) y colaboraciones como asistente de edición en filmes ajenos. Su primera incursión en la dirección profesional la tuvo en el mundo de la televisión, en un episodio de la excelsa Galería Nocturna (Night Gallery, 1969) de Rod Serling. De allí pasó a dirigir algunos pocos episodios de otras series, siendo el más celebrado de ellos uno para la no menos genial Columbo, llamado Asesinato por el Libro (Murder by the Book, 1971).

Duel puede ser el gran salto, aún cuando Universal prefiera hacerla para televisión, en el ciclo de telefilmes ABC Movie of the Week, que se emite los sábados por la noche. Sabiendo que el estudio está interesado en realizarla, Steven llama al productor George Eckstein y le pide una entrevista. No ha leído el guión que escribió el propio Matheson, sólo el cuento de la revista. Concurre a la reunión llevando el videotape de Murder by the Book, que aún no ha sido emitido al aire. Eckstein le da el guión y a los tres días lo llama confirmándole el sillón de director. "Fue la segunda mejor llamada de mi vida, la primera fue la de Sid Sheinberg para sacarme de la escuela de cine y contratarme en Universal; ésta era para darme mi primer largometraje. Tenía que demostrar todo lo que sabía", recuerda Spielberg.

David no sabe cómo escapar de ese psicópata. Más adelante ve algo que puede salvarlo: un corto camino de tierra paralelo a la ruta. David aprovecha y toma ese atajo acelerando al máximo. Cuando vuelve a la ruta, metros más adelante, consigue sobrepasar al camión. Sigue marchando a alta velocidad hasta que pierde al camión de vista. Sólo entonces aminora y continúa a marcha normal.

Pocos minutos después Mann observa su espejo retrovisor y contempla azorado cómo el camión se acerca peligrosamente. Acelera y el camión se sigue acercando hasta ponerse a centímetros del Plymouth y haciendo sonar la estruendosa bocina. La única explicación posible es que el motor del Peterbilt ha sido modificado para alcanzar semejante velocidad. Llegando ambos vehiculos a las 90 millas por hora (140 Km/h) el camión comienza a darle topetazos en el paragolpes trasero y David, aterrorizado, maniobra violentamente para salir del camino. Termina chocando contra una cerca mientras el camión continúa su marcha por la carretera.

David baja temblando del coche e ingresa en el restaurant de enfrente, el Chuck's Cafe. En una única toma se muestra a nuestro amigo entrando al local, yendo al baño a lavarse la cara, saliendo y dirigiéndose a la mesa que está al lado de la ventana. Pasmado observa... ¡que el camión está afuera! ¿El asesino será uno de los que está con él, dentro del restaurant? Un largo momento de tensión, lleno de pensamientos de David, quien va incrementando su paranoia al punto de tener un incidente con uno de los comensales, a quien cree equivocadamente su acosador. Pero no es así; el camión arranca y Mann sale corriendo tras él, infructuosamente.

Finalmente sube al Plymouth y retoma su viaje. A poco de andar se detiene para ayudar a un transporte escolar descompuesto en la entrada de un túnel. Intenta empujarlo y queda atascado al engancharse ambos paragolpes. Del otro lado del túnel asoma la siniestra silueta del camión que se va acercando peligrosamente. Desesperado, saltando sobre el capó, consigue destrabar el coche y escapa antes de la segura colisión. Ve por el espejo que el camión se detiene a empujar al transporte escolar y retoma su marcha alejándose rapidamente.

Kilómetros más adelante hay un paso a nivel y detiene el coche. Mientras está esperando que termine de pasar el tren siente un golpe brusco en el baúl: ¡el camión está empujando el Plymouth para que sea arrollado por los vagones! David frena e incluso intenta poner la reversa pero el camión lo sigue moviendo lentamente hacia una muerte segura. Cuando está cerca del desastre consigue pasar el último vagón y Mann acelera tirándose a un costado del camino. El camión pasa y hace sonar su ténebre bocina.

David se pone nuevamente en movimiento, siguiendo al camión a cierta distancia y no intenta siquiera alcanzarlo. Más adelante detiene el coche en una extraña estación de servicio en la que su anciana dueña cría serpientes y otros animales del desierto. Mientras la propietaria le está cargando combustible, Mann se dirige a una cabina de teléfono e intenta comunicarse con la policía. No advierte que el camión ha vuelto sobre su recorrido y se dirige a toda marcha con la intención de embestir la cabina. Consigue escapar un segundo antes del impacto y el camionero sigue dando vueltas para terminar su misión. Mientras eso ocurre va rompiendo las jaulas y David debe escapar también de los animales venenosos que quedaron sueltos, ante la desesperación de la anciana.

El Plymouth huye a toda velocidad de la escena y detrás de él parte el Peterbilt; como le lleva cierta distancia, a la vuelta de una curva David se tira a una banquina cercana a una vía, retrocede y se esconde detrás de una colina. Al rato pasa el camión sin dar señales de haberlo visto. Mann se cree a salvo y decide esperar por una hora, al menos, antes de continuar. Así el camionero seguirá su viaje y estará lo suficientemente lejos cuando él retome el camino. Exhausto, finalmente se queda dormido.

Al tiempo es despertado abruptamente por el macabro sonido del claxon, pero descubre que es el tren que está pasando a su lado el causante del ruido. Ríe por el momento vivido y sabe que ya todo ha pasado: finalmente podrá llegar a cumplir su misión de negocios. Pone en marcha el vehículo y vuelve a la carretera. No ha hecho apenas unos pocos kilómetros cuando se ve obligado a frenar bruscamente: ¡el camión está en la banquina esperándolo! Se baja del coche y va caminando hasta el camión, que está a unos doscientos metros de distancia. Cuando llega a la mitad del recorrido el camionero lo mueve más adelante, dejándolo a la misma distancia original. David advierte que llegar caminando hasta el Peterbilt será una tarea imposible.

En ese momento un nuevo vehículo entra en escena, un coche antiguo que frena bruscamente para no chocar con el Plymouth atravesado en la ruta. Mann se acerca hacia el coche donde encuentra una asustada pareja de ancianos. Les pide que llamen a la policía, los ancianos se asustan todavía más y el Peterbilt retrocede a toda marcha para impactar el coche. David corre hacia la colina y el auto de los ancianos escapa. El camión detiene su marcha y avanza hasta ponerse en el lugar donde estaba segundos antes. El camionero saca la mano, le hace señas de que pase. Mann comprende que ha llegado el momento de la batalla final: a partir de aquí esta road-movie se convierte en un western.

Sube al Plymouth, se pone por primera vez el cinturón de seguridad y va avanzando lentamente hasta ponerse cerca del camión. Acelera a fondo y consigue rebasarlo; inmediatamente el Peterbilt parte detrás de él a toda marcha. Hay una larga persecución en la que el camión no le pierde pisada y David afronta todo tipo de inconvenientes. Incluso cree estar a salvo cuando divisa a lo lejos algo que parece ser un patrullero a un costado del camino, pero cuando se acerca observa que es un coche que pertenece a una compañía de desinfecciones.

Siguen los problemas con sucesivos desvíos de la ruta principal y hasta un pequeño accidente que lo termina lastimando. Sin embargo algo parece mejorar: Mann le saca una amplia distancia al Peterbilt porque el camino es en ascenso y el camión no consigue mantener la velocidad. Pero al poco tiempo comienza a salir vapor del motor del coche: ha sido forzado a lo largo de todo el día y David recuerda la advertencia que le hizo el despachante de combustible sobre cambiar la manguera del radiador. Mientras el camión se va acercando paulatinamente, el Plymouth va perdiendo velocidad hasta que su motor se detiene por completo.

Apenas impulsado por la inercia, y con el Peterbilt pisándole los talones, el coche llega a una curva donde comienza el descenso. David pone punto muerto y el Plymouth va ganando velocidad hasta que pierde el control del vehículo entre tantas curvas; frenando amortigua el golpe que se da contra una escarpada ladera. Cuando el camión está a punto de golpearlo el automóvil arranca milagrosamente y escapa por un camino lateral. La persecución se hace cada vez más estrecha, ya no hay margen para errores. A pocos metros más adelante hay un precipicio y el Plymouth gira y se detiene, quedando enfrentado a la tromba que se le avecina. El duelo ha llegado a su fin.

David coloca su maletín sobre el acelerador y va llevando el coche hacia el choque frontal, del que escapa pocos metros antes saltando del automóvil. El Plymouth estalla y el humo y el fuego le impiden ver al camionero cuán cerca está el barranco. El asesino intenta frenar pero ya es tarde y ambos transportes caen al vacío.

Mann se acerca corriendo al barranco y una mezcla de miedo, impotencia y alegría contenida se apodera de él. David (un nombre que no es casual) ha vencido a Goliat. Sentado al borde del precipicio contempla sereno su triunfo; a lo lejos el sol se pierde en el horizonte.

Para el rol de David Mann, Spielberg tenía una sola persona en su cabeza: Dennis Weaver. Por entonces era una estrella ascendente en la televisión y Steven hizo lobby para que lo contrataran. Había visualizado en su mente cómo le gustaría que fuera el final de la película y la mezcla de emociones que atravesaban al protagonista cuando conseguía derrotar a su verdugo. Inmediatamente recordó la escena del motel de la excelsa Sed de Mal (Touch of Evil, Orson Welles, 1958) donde aparecía un joven Weaver que mostraba súbitos cambios de ánimo en segundos gracias a una personalidad esquizofrénica.

Si bien en el cuento original el camionero se daba a conocer (su apellido era Keller, en un juego de palabras que Matheson hace con killer), Spielberg acertó al respetar la premisa que había aprendido de Hitchcock, director al que admiraba fervientemente: el mayor de los miedos es el miedo a lo desconocido. En ninguna parte quería mostrar el rostro del asesino, como así tampoco sus motivaciones. No se sabe quién es, ni de dónde vino, ni por qué actúa de esa manera, ni por qué lo eligió a Mann. Apenas vemos sus botas en una escena y su brazo izquierdo en otra.

Hubo que elegir también a los otros dos protagonistas principales, que no son humanos pero nadie puede negarles su soberbia "actuación". Respecto del vehículo de Mann, Spielberg no era demasiado pretencioso, debía ser un coche del común, ni muy caro, ni muy barato, ni de motor muy potente, algo que podría tener cualquier consumidor de clase media. El único requisito del director es que fuera de color rojo para ofrecer cierto contraste con el monótono fondo de tierra, rocas y arbustos. Para el "villano", en cambio, sí hubo que hacer un casting entre siete camiones: ni bien Spielberg vio ese Peterbilt oxidado, lo eligió.

El plan del telefilme era de 375.000 dólares de presupuesto y diez días de filmación para 74 minutos de metraje final, que con los tandas comerciales totalizarían una hora y media. El rodaje se realizó casi en su totalidad en la región de Canyon Country (sur de California), salvo la escena final rodada en Agua Dulce Canyon (Arizona). Ni trabajando horas extra el tiempo alcanzó, por lo que el plan original se estiró a trece días. A eso hubo que sumarle otros diez días para la edición, en la que colaboraron varios montajistas del estudio para poder estrenarla a tiempo.

Para filmar con un tiempo tan acotado, Spielberg había desarrollado un gigantesco mapa de la región con todas las escenas de acción y la respectiva ubicación de las cámaras. De hecho, la escena de la cabina de teléfono fue filmada en una sola toma y sin dobles de riesgo, para lo que hubo que ensayar mucho y coordinar los tiempos, con sorprendente éxito: Dennis Weaver consiguió salir de la cabina justo antes de que el camión la destruyera. Otra escena muy planeada fue la del Chuck's Cafe, donde en una toma única entramos al restaurant, acompañamos a David al baño, nos acercamos a la ventana, etcétera. No había steadycam en ese entonces y se filmaba con una pesada y ruidosa cámara portátil, por lo que el audio íntegro de esas tomas debió ser doblado.

La toma final del Peterbilt cayendo se filmó con varias cámaras: había un único camión e iba a ser destruído en esa escena, por lo que había que aprovechar todas las imágenes. Sin embargo, la mejor toma la consiguió un solo camarógrafo que pudo seguir al camión precipitándose en todo su recorrido. El contraste que ofrece con la nube de polvo es inmejorable y no fue necesario incorporar las imágenes de las cámaras restantes. Lo malo, algo que afecta al detallista hinchapelotas como uno, es que algo falló segundos antes de la caída al vacío. La puerta del conductor está abierta, de lo que se deduce que el stunt que conducía el camión se tiró y la compuerta no se cerró del todo. Spielberg dice en el documental del DVD que los técnicos planificaron esa escena y que nadie conducía el camión, sino que se manejaba "solo". Sin embargo, esa puerta abierta no da esa impresión, pero ya no había vuelta atrás y no podía soslayarse ni siquiera en la edición sin quitarle dramatismo a la toma.

Se estrenó finalmente la noche del sábado 13 de noviembre de 1971 y tuvo una discreta repercusión en la audiencia pero donde más pegó fue en la crítica especializada que no paró de hablar maravillas. Tuvo dos nominaciones para los Emmy (fotografía y edición de sonido, ganando esta última) y una como mejor telefilme para los Golden Globe. Universal vio el filón y pensó en estrenarla en los cines fuera de los Estados Unidos, pero había dos inconvenientes principales que denotaban su origen televisivo: la duración de la película y los créditos de apertura. Sí, la versión original no comenzaba con el vehículo saliendo del garage sino en plena carretera, un instante antes del encuentro con el camión.

Spielberg fue convocado nuevamente para la tarea y fue quien proyectó y dirigió, en dos días de rodaje, los 16 minutos complementarios que totalizaban los 90 de un largometraje convencional. Hubo también algunos sutiles cambios a lo largo de la cinta, por ejemplo, el telefilme tenía más "pensamientos" de Mann (a través de su voz en off) que la película para cine. Además de eliminar la mayoría de ellos también fueron dobladas otras líneas de diálogo; paradójicamente la versión televisiva tenía más insultos y palabras fuertes que la cinematográfica (ver
La versión para cine).

Una vez terminada se estrenó en los cines de varios países europeos en 1973. Ganó en ese entonces el Gran Premio en la primera edición del Festival de Cine Fantástico de Avoriaz, Francia. En abril de 1983 tuvo una reposición en algunos cines de Estados Unidos y en Argentina recién pudimos conocerla circa 1987 con el título Reto a Muerte. Recuerdo que la ví en el cine El Cairo (donde el cartel rezaba algo como "Si está por salir a la ruta, piénselo") y que salí de la sala totalmente alucinado. Con tan poco (la escasez que le reprochaban a Matheson) el director había hecho una película mayúscula. Desde entonces la habré visto no menos de veinte veces y siempre descubro cosas nuevas.

A 35 años de su estreno, Duel sigue siendo una obra maestra difícil de empardar, y es a su vez la ópera prima de uno de los mayores genios del cine contemporáneo. Después de verla, manejar solo en una ruta abandonada nunca volverá a ser lo mismo...

Planet | Filmoteca | Dossiers | Kiosco | Contacto | Blog | © METROVIDEO & PigliaDiseño

...